viernes, 20 de febrero de 2015
Tormenta de verano.
Todos los veranos es lo mismo: Baja notablemente la asistencia de judokas al Dojo, como consecuencia obvia del período de vacaciones. Sin embargo, éste año me ha impactado de manera diferente; es que, como nunca antes se ha consolidado una verdadera familia dentro del Club y, como tal, se les extraña mucho. Creo que la visión de Shihan Kano de fraternidad tenía que ver con la generación de esos lazos extra-deportivos. El secreto radica, creo yo, en la homogeneidad de edades y de intenciones sobre el tatami, pues no hay estrellatos que ostentar, aunque tengamos nuestros triunfos y nadie pretende (aunque se podría en algún que otro caso) llegar a la selección nacional. Esa ausencia de "calendario competitivo" nos brinda la libertad de estudiar un judo mucho más libre, sin kilajes que alcanzar, ni títulos que mantener. La motivación está dada por la vida sana, la sana convivencia y la supresión del estrés. En lo personal estoy viviendo una nueva etapa en mi vida, una que daría tema para otro blog incluso, por lo que espero seguir sosteniendo mi motivación personal, que tengo claro, es el motor sobre el que se mueve todo el Dojo. Esperemos entonces ver lo que nos depara la Providencia.
SDD.
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